5 Dec 2012

El iPhone y el atrapasueños

Atrapaiphone

Una persona que vive en una gran ciudad y que cuenta con los últimos avances tecnológicos, va a visitar a una vieja amistad que vive en medio del bosque con unas herramientas muy rudimentarias. Al llegar, y después de saludarse efusivamente la primera, repara en un atrapador de sueños que hay colgado en la cabaña.

-          ¿De verdad esa “cosa” sirve para atrapar los sueños?

-          Sí, de la misma manera que tu iPhone sirve para comunicarte con personas que están lejos.

-          Pero no me compares, eso no son más que un montón de ramas, plumas y cuerdas

-          Y tu iPhone no es más que un montón de láminas de coltán, metal y cristal

-          Ya, pero es diferente, funciona con energía

-          Y el atrapador de sueños también

-          Pero esa energía a la que te refieres no se puede ver… sin embargo la energía eléctrica…

-          ¿Se pueden ver los electrones?

-          No directamente, pero se pueden sentir sus efectos

-          Pues exactamente lo mismo que con la energía que hace funcionar al atrapasueños

-          Los relámpagos son la prueba de que la energía eléctrica existe

-          También son la prueba de que la energía mágica de la naturaleza,  que hace funcionar al atrapasueños, existe

-          Pero yo podría construir uno de esos juntando los palos, las plumas y lo demás

-          Yo también podría construir un iPhone tallando y moldeando láminas de metal y cristal

-          Pero sería una maqueta, no funcionaria

-          Lo tuyo también sería una maqueta, tampoco funcionaría.

-          Yo puedo demostrar que el iPhone funciona

-          Y yo que el atrapasueños funciona

-          Es tu fe en la magia lo que lo hace funcionar

-          Y tu fe en la ciencia también es lo que lo hace funcionar

-          No, mi iPhone funciona con energía

-          Y mi atrapador de sueños también

-          Déjalo, está claro que no entiendes de lo que hablo

-          Es cierto. Tú tampoco entiendes de lo que hablo